Tengo una pregunta que me hago muy frecuentemente: ¿nos escuchamos?. Siempre (o casi) tengo la misma respuesta: no.
¿Por qué cuesta tanto? Por más que parezca una pequeñez, no lo veo así. Muchas equivocaciones, errores, macanas y des entendimientos se dan por no oír al otro. Debo confesar que yo mismo caigo una y otra vez en lo mismo y muchas veces interrumpo bruscamente al que me habla y no le dejo terminar sus palabras.
Todo esto lo relaciono a cuestiones de ideas y filosofías. La persona defiende con uñas y dientes lo que cree que es su pensamiento, su verdad. Hasta allí, todo bien. Sin embargo, esa verdad no es universal, es la individual de cada uno de nosotros. Generalmente, cuando alguien no piensa lo mismo que nosotros, se lo descalifica o agravia. No debería ser así. Repito: tenemos que escuchar a los demás
Para tratar de clarificar un poco lo que escribí, doy un ejemplo. El Gobierno trata a cientas de personas que se reunieron para el cacerolazo del martes 12 de marzo de "golpistas" (es cierto que había una ínfima minoría como la señora Cecilia Pando que se ve representada por la cruel dictadura). Si alguien no comulga con ciertas medidas e ideas, ¿no está bien que reclame por ello? ¿o acaso no es su derecho?
Además, se agrede a la prensa. "También comandados por generales medíaticos" (con respecto a los integrantes del cacerolazo), dijo la presidenta. Es una barbaridad. ¿Ahora los periodistas no pueden cubrir un cacerolazo?. La verdad que no se que pretende la señora.
En fin, creo que debemos abrir la mente y las orejas para escucharnos, aunque NO estemos de acuerdo deberíamos por un instante ponernos en el lugar del otro y REPETAR sus ideas y pensamientos.
viernes, 11 de abril de 2008
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